Sexo, mafia y poder en el gobierno de Estados Unidos (Capítulos 1 y 2) Whitney Webb. Escritora y periodista norteamericana (Mint Press/Global Research)

Los reclamos de mujeres contra las ""actividades profanas'' de Epstein se suceden aún después de la muerte del perverso multimillonario.

Jeffrey Epstein es sólo la última encarnación de una operación mucho más antigua, más grande y más sofisticada que abre una ventana aterradora sobre las profundas conexiones entre el gobierno de Estados Unidos y los modernos equivalentes del crimen organizado.

A pesar del “afectuoso acuerdo” de 2008 y de su aparente fuga de la justicia, el multimillonario delincuente sexual Jeffrey Epstein fue detenido a principios de julio de 2019 por una acusación federal de tráfico de menores. La detención de Epstein volvió a atraer la atención de los medios de comunicación sobre muchos de sus amigos famosos, incluido el actual Presidente de Estados Unidos.

Desde entonces han surgido muchos interrogantes sobre lo que los famosos amigos de Epstein pueden haber sabido sobre sus actividades y para saber exactamente lo que estaba haciendo. Este último hecho ha recibió mucha más atención cuando se informó que Alex Acosta -que afinó el “afectuoso acuerdo” de Epstein en 2008 y que recientemente renunció como Ministro de Trabajo de Donald Trump tras la detención de Epstein, había afirmado que el misterioso multimillonario había trabajado en inteligencia.

Investigaciones adicionales han revelado cada vez más claramente que Epstein estaba llevando a cabo una operación de chantaje, ya que había colocado micrófonos y cámaras en la zona para registrar las sudorosas y salácitas interacciones entre sus invitados y las menores de edad que explotaba. Epstein parecía haber almacenado una gran parte de ese material comprometedor en una caja fuerte en su isla privada.

Las declaraciones que exponen los vínculos y la complicidad de Epstein con una operación de chantaje sofisticada y fuertemente financiada llevaron a que pocos medios de comunicación examinaran la historia de las centrales de inteligencia en Estados Unidos y en otros lugares, que llevaban a cabo operaciones similares de chantaje sexual, muchas de las cuales también involucraban a menores de edad prostituidas.

Sólo en Estados Unidos, la CIA ha dirigido numerosas operaciones de chantaje sexual en todo el país, empleando prostitutas para atacar a diplomáticos extranjeros en lo que el Washington Post llamó una vez “trampas de miel”. Si nos remontamos más atrás en los anales históricos de Estados Unidos, resulta que estas tácticas y su uso contra personalidades políticamente poderosas, o por su influencia, son anteriores a la CIA e incluso a su predecesor, la OSS (Oficina de Estudios Estratégicos). De hecho, fueron empleadas años antes nada menos que por la mafia estadounidense.

Durante esta investigación, MintPress descubrió que un puñado de individuos influyentes en el crimen organizado en Estados Unidos, tanto antes como después de la prohibición [1920], estaban directamente involucrados en operaciones de chantaje sexual que explotaban para alimentar sus propias ambiciones, a menudo negras.

En la primera parte de esta investigación exclusiva, MintPress descubrió que un empresario vinculado al “medio”, estrechamente ligado al famoso gángster Meyer Lansky, desarrolló estrechos vínculos con el FBI mientras realizaba una operación de chantaje sexual durante décadas, que más tarde se convirtió en un aspecto oculto de la cruzada anticomunista de los años cincuenta encabezada por el senador Joseph McCarthy (R-WI), quien tenía fama en todo Washington de acariciar a adolescentes cuando estaba borracho.

Sin embargo, fue uno de los asistentes más cercanos de McCarthy quien tomó el control del círculo criminal años después, traficando con menores a medida que expandía su operación de chantaje sexual a medida que su influencia política personal crecía, poniéndolo en contacto cercano con figuras prominentes como el presidente Ronald Reagan y un hombre que más tarde se convertiría en el propio presidente, Donald Trump.Como se revelará en la segunda parte, tras la muerte de este personaje, la operación de chantaje continuó con varios sucesores en diferentes ciudades y una amplia evidencia indica que Jeffrey Esptein era uno de ellos.


  • Whitney Webb es una periodista norteamericana colaboradora de  MintPress News con sede en Chile. Participa con varios medios de comunicación independientes, como Global Research, EcoWatch, Ron Paul Institute y 21st Century Wire.  Ha realizado varias apariciones en radio y televisión y es la ganadora en 2019 del Premio Serena Shim por la integridad sin compromiso en el periodismo.