¿Se ha acabado el Líbano como entidad? Jamal Wakim. Historiador libanés. (Universidad Libanesa)

Vista nocturna de la capital libanesa, Beirut, la mayor ciudad y el principal puerto marítimo sobre el Mediterraneo Se estima que tiene una población de un millón de habitantes.

En el siglo XVI, el Imperio Otomano luchaba contra todas las potencias europeas, incluido el vasto Imperio de los Habsburgo en Europa del Este y el Mediterráneo; Solo Francia surgió como una fuerza que se oponía a la alianza europea y fue partidaria del Imperio Otomano; esto realmente le había dado el derecho exclusivo de entre todos los países europeos, para hacer negocios con el Imperio Otomano, y esto fue reconocido como un privilegio.

 

El papel del capital francés

Imperio Otomano

 

Esta fue una oportunidad para que Francia encubriera su labor evangelizadora en el territorio del Imperio Otomano, especialmente en Alepo, donde Francia concentró sus negocios antes de expandirse hacia Sidón a principios del siglo XVII; esto estuvo acompañado con el establecimiento de relaciones cercanas con un número de comunidades religiosas de cristianos de oriente conocidos como los Unitaristas, o sea, aquellos que se habían adherido a la unión con Roma, como los caldeos de Iraq, los católicos romanos, los maronitas, los católicos siríacos, los católicos armenios entre otros.
Además, cabe destacar que, a partir del siglo XVII, Francia había forjado relaciones económicas con miembros de estas comunidades, las cuales habían representado los intereses de Francia en el Este como cónsules del estado francés; este siglo había sido testigo de la expansión de la superficie cultivada con moreras destinadas a la cría del gusano de seda, especialmente en el sur de Monte Líbano, específicamente en el área comprendida entre Nahr al Kalb (río del Perro) en el norte hasta Jezzine en el sur; como consecuencia de ello, la región montañosa necesitaba de mano de obra que fue traída desde Hauran, desde donde proceden la mayoría de los griegos ortodoxos y católicos, y desde el Valle del Assi, desde donde llega la mayoría de los Maronitas; esto explica el desplazamiento, que se produjo principalmente desde el norte hacia el sur, como lo demuestra el historiador Issa Iskandar al Maalouf en la historia de las familias orientales.
Con el arribo del siglo XVIII, y después del desvió de la ruta comercial del centro de Asia lejos de sus dominios, el Imperio Otomano entra en una fase de recesión, iniciándose su transformación a un sistema netamente feudal; pero Alepo y el sur de Monte Líbano fueron la excepción debido a la relación mercantilista con Francia; a principios del siglo XIX está relación económica y mercantilista en Monte Líbano se había consolidado, además de haberse ampliado; los monasterios maronitas y católicos desempeñaban el papel de organizadores del ciclo de producción mercantilista basado en la exportación del hilo de seda a las fábricas de Lyon, lo cual permitía a estos monasterios lograr un excedente financiero que los beneficio, ayudándolos a expandir su propiedad agrícola; esto explica el aumento de la influencia de la Iglesia maronita, que había ampliado la extensión de sus propiedades, especialmente en la época del emir Bashir II, quien había acabado con el poder de los señores feudales siendo estos en su gran mayoría pertenecientes a la confesión drusa; el apoyo de la Iglesia y del clero maronita a las revueltas campesinas no era a principios del siglo XIX más que una manera para acabar con el control de los terratenientes sobre la tierra.
________________________________________
La creación del Gran Líbano

Mandato francés de Siria y El Líbano

 

En la segunda mitad del siglo XIX, el Imperio Otomano se debilitaba más y más, permitiendo la inherencia de las potencias europeas en sus asuntos internos; la rebelión de Muhammad Ali Pasha contra el Sultanato y las consecutivas derrotas otomanas ante los rusos fueron un fiel reflejo de este declive; en el Líbano, la intervención de las potencias extranjeras condujo a conflictos sectarios entre 1840 y 1860, esto condujeron a nivel local, a un nuevo declive en la situación de los terratenientes tradicionales, en particular después de la emisión del Edicto de Hatt-i Gülhane y luego el Edicto de Hatt-i Humayun, que puso fin a la era del feudalismo en los confines del Imperio Otomano y abrió las puertas de par en par para a la penetración del capitalismo moderno en Monte Líbano y la transformación de Beirut en el principal puerto del Mediterráneo oriental; las masacres sectarias tuvieron como resultado el colapso del antiguo régimen en Monte Líbano, conduciendo por consiguiente al establecimiento del mutasarrifato de Monte Líbano el año 1861.
A finales del siglo XIX, el Imperio Otomano había perdido gran parte de su jurisdicción a favor de las potencias europeas; en los Balcanes perdió a Rumania, Serbia y Montenegro, Bulgaria, Bosnia y Herzegovina; en el norte de África perdió, Argelia, Túnez, Egipto y Sudán; en el este de la Península Arábiga, perdieron la costa occidental del Golfo además de perder a Yemen; cuando el Imperio Otomano se involucró en la Primera Guerra Mundial junto con Alemania y al haber sido derrotado, el Imperio Otomano perdió lo que le quedaba de provincias en la región árabe, y sobre sus escombros surgieron estados como los conocemos hoy, y en el Monte Líbano, existían varios factores que contribuirían al surgimiento de la entidad libanesa.
Los franceses querían que todo el Levante estuviera bajo su control, incluidos Alepo, Damasco, la región costera, Palestina y Jordania; pero el conflicto de intereses con los británicos y con los sionistas les hizo conformarse con el dominio sobre el Líbano y Siria con sus fronteras actuales; por décadas, Beirut se había convertido en un centro del capital francés en el Este; muchas familias católicas, ortodoxas y maronitas asociadas con el capital francés, se asentaron en Beirut y alrededor del 80 por ciento de la población en la región de Monte Líbano, eran cristianos pertenecientes a las diferentes confesiones, encabezados por los maronitas, los ortodoxos y los católicos, seguidos por las minorías cristianas, mientras que el número de drusos y musulmanes en la región montañosa no superaba el 20 por ciento de la población; se había formado un fuerte lobby para respaldar el establecimiento de una entidad en el Líbano separada de Siria; el patriarca maronita pidió la anexión del Norte, al Bekaa y el Sur, así como las ciudades costeras al estado libanés debido a que la montaña necesitaba de tierra agrícola después de la hambruna sufrida durante la Primera Guerra Mundial.
Por lo tanto, se combinaron varios factores para crear un Líbano sectario bajo el dominio cristiano, el primero fue la relación con Francia, que favoreció a los católicos en todas sus ramificaciones, otorgándoles privilegios económicos en Beirut; el segundo es la expansión de las propiedades de la Iglesia y de los monasterios en Monte Líbano, dando lugar al fortalecimiento de la posición de la Iglesia Maronita; y el tercero el predominio de familias, en su mayoría católicas relacionadas con el capital francés, sobre la economía de Beirut y Monte Líbano; esto dio pie al nacimiento de un Líbano dominado políticamente por la confesión maronita y económicamente por la confesión católica.
________________________________________
Transformaciones y retos

El primer ministro Rafik al Hariri, asesinado en 2005…
 

Pero la creación del estado del Gran Líbano incluyó regiones con una mayoría musulmana, lo cual hizo perder a los cristianos de la montaña la ventaja numérica, igualándose numéricamente la población, en la década de los cuarenta del siglo pasado, había comenzado el auge del petróleo en los países árabes y quien se aprovechó de esto tuvo la oportunidad de acumular un capital, en su mayoría estos eran palestinos o sirio-cristianos y sunnís, y los ejemplos más destacados fueron Yousef Baidas, Roger Tamrz, Khatib, Alami, al Shaer, al Nimr y otros; al mismo tiempo, los inmigrantes chiítas en África regresaban con riquezas acumuladas permitiendo la formación de un capital chií que exigía un papel.
En la década de los setenta, los capitalismos emergentes reclamaban su participación en el sistema capitalista libanés dominado por la burguesía maronita – católica; al mismo tiempo, había una situación que anunciaba un estallido social como resultado del abandono del campo por parte del estado y el desplazamiento de un gran número de sus habitantes a las ciudades donde vivían en situación de miseria; paralelamente a eso, Francia, el estado que ejercía un patrocinio sobre el Líbano, había perdido ese papel en la década de los cuarenta, seguida por los británicos; y ya en los sesenta del siglo pasado el papel del capital francés había retrocedido dentro de la economía libanesa, observándose en la década de los setenta el incremento de la influencia estadounidense en este país, al tiempo en el que Egipto, Siria, Arabia Saudita, la Organización para la Liberación de Palestina además de Israel se esforzaban por obtener su parte.
Estos factores condujeron al estallido de la guerra civil libanesa el año 1975, que fue en parte una lucha por la influencia entre las fuerzas mencionadas con anterioridad, pero al mismo tiempo fue una lucha de clases entre las burguesías por un lado y las clases pobres y medias por el otro; pero en resumen, las clases media y pobre fueron derrotadas en los primeros días de la guerra como resultado de la combinación de las fuerzas capitalistas aliadas con fuerzas externas en su contra y también debido a las deficiencias del proyecto alterno propuesto por las fuerzas seculares; las diversas fases de la guerra se constituyeron en diferentes capítulos de una lucha entre las fuerzas capitalistas cristianas, sunnitas, chiítas y drusas, con el fin de establecer sus cuotas económicas y paralelamente sus cuotas políticas dentro del sistema sectario.
Como resultado de este conflicto, fue modificado el sistema sectario, que sería en este caso dividido en tres focos de influencia, cristianos, sunnitas y chiís, convirtiéndose los drusos en el factor que inclina la balanza; este sistema reemplazó la dualidad sunnita – maronita, que formó el eje del régimen libanés hasta 1975; esto fue acompañado por la expansión del capital asociado con el petrodólar que se impuso a expensas del capital asociado con Francia; lo cual nos permite comprender el fenómeno de Rafik al Hariri; pero la principal deficiencia del proyecto del Shaikh Rafik fue creer que el Líbano continuaría desempeñando el papel de enlace entre la capital occidental y la región árabe, y no se percató de que los años setenta y ochenta fueron escenario del auge y crecimiento de ciudades que compiten con Beirut por el papel comercial capitalista como lo son Dubái, Doha, Mascate y otros; además, a principios del nuevo milenio se produjo el declive del papel de Francia y Estados Unidos y se trasladó el centro de gravedad económico del Océano Atlántico al Océano Índico.
Esto llevó a la pérdida del papel principal que desempeñó el Líbano como país, al ser eje de las inversiones y del capital francés y occidental en general en Oriente; esto explica la crisis del régimen libanés que se manifestó de manera pronunciada con el asesinato del primer ministro Rafik al Hariri el año 2005; esto es lo que deben enfrentar los que quieren que este país continúe; ¿Qué papel jugará?