El Juicio de Nuremberg, Stalin y el terrorismo actual María Ivánnikova. Periodista rusa. Sputnik (Moscú)

“”Usted será el responsable tovarisch Rudenko””le advirtió Stalin al Fiscal Jefe por la parte soviética en los Juicios de Nuremberg

A finales de noviembre de 1945 empezó el mayor juicio de la humanidad: los procesos de Núremberg, emprendidos no solo contra 24 dirigentes y colaboradores nazis, sino contra todo el sistema político, ideología y entes militares fascistas. El propio líder soviético, Iósif Stalin, le encargó a Román Rudenko representar a la URSS en los juicios.
Sputnik conversó con el hijo del fiscal jefe por parte de la Unión Soviética en los juicios de Núremberg, Serguéi Rudenko, alto diplomático ruso, quien compartió con la agencia los momentos clave de los procesos y los recuerdos de su padre que asumió la enorme responsabilidad de lograr un “juicio justo y duro” contra los “verdugos fascistas, autores de las criminales ideas nazis”.

— ¿Habló su padre, Román Rudenko, de los juicios de Núremberg? ¿Habló de emociones y miedos que experimentó bajo la presión de una gran responsabilidad?

— Claro que mi padre habló de los juicios de Núremberg, pero cabe mencionar que en aquellos tiempos, muchas cosas estaban clasificadas. Pero de mis preguntas y nuestras conversaciones formé un panorama bastante claro de los procesos. En cuanto a las emociones y miedos claro que los tenía, porque no era un camino trillado. Por primera vez, ante el juzgado se presentaban no solo unos crímenes, sino toda una máquina criminal de un Estado. Había muchas cosas poco claras. Pero, a pesar de ello, teníamos una línea, de la que habló mi padre, que se aplicó durante los procesos.

 

Banquillo de los acusados durante los Juicios de Núremberg

— ¿Cómo un fiscal tan joven, de solo 38 años, logró ocupar un puesto tan importante en los juicios?

— Creo que hubo dos factores. Primero, el político, porque entonces era fiscal de Ucrania, la parte de la URSS más afectada por la agresión nazi.Y el segundo factor es más personal. En el año 1945 tuvieron lugar una serie de juicios contra los grupos fascistas. Uno de los más importantes fue el caso del general Oljovski, jefe del grupo nazi en la retaguardia del Ejército Rojo, culpable de la muerte de unas 500 personas. Mi padre fue designado para el cargo del asistente del fiscal en ese proceso. De hecho, él llevó a cabo la fiscalización e intervino muy bien. Tras este proceso, el propio Stalin decidió que Rudenko sería el fiscal jefe en los juicios de Núremberg.

— ¿Qué recuerdos tenía su padre de los encuentros con Iósif Stalin?

— Los contactos con Stalin tuvieron lugar tanto durante la preparación, como a lo largo del proceso. En este contexto, cabe mencionar uno de los puntos de inflexión de los juicios de Núremberg, cuando mi padre propuso una idea bastante inusual, y Stalin la aceptó. En los intentos de justificar a los nazis, su defensa afirmaba que Alemania no había planeado un ataque contra la Unión Soviética, que fue solo una medida preventiva en respuesta a la agresión que supuestamente preparaba la URSS, concentrando sus tropas en las fronteras occidentales.

En esta situación, fue de suma importancia el testimonio del mariscal de campo Friedrich Paulus, quien dirigió las fuerzas alemanas en Stalingrado y fue capturado por las tropas soviéticas. Paulus participó personalmente en el desarrollo de la operación Barbarroja para un ataque a la URSS y confirmó que Alemania había preparado el ataque mucho antes de la guerra.

La defensa de Núremberg exigió su presencia personal en el juicio, porque pensaba que era irreal, ya que Paulus se consideraba muerto en Stalingrado e incluso fue simbólicamente enterrado por el mando alemán como héroe, el propio Hitler llevó su ataúd vacío por la calle. Surgió la idea de una llegada secreta de Paulus a Núremberg. Mi padre interrogó a Paulus en Moscú, y tuvo la impresión de que se arrepentía sinceramente de la política criminal del estado alemán nazi y de que confirmaría su testimonio.

Se le informó a Stalin de esta idea y la aceptó al pronunciar una sola frase: “Usted será el responsable, ‘továrisch’ Rudenko”. Creo que está claro lo que significaban estas palabras en aquellos días.Paulus fue llevado secretamente a Núremberg sin que ninguno de los servicios de inteligencia extranjeros se enterara de esto.
Cuando la defensa de los nazis volvió a insistir en la presencia personal de Paulus, el fiscal soviético declaró que estaba dispuesto a presentarlo.El presidente del tribunal internacional, Geoffrey Lawrence, preguntó cuánto tiempo tardaría en llevar a Paulus a Núremberg. La respuesta tuvo el efecto de una bomba estallada: “No más de 15 minutos”.

Fue un momento importante para mi padre. Iba a quedar claro si había ‘escaneado’ bien a Paulus. Este apareció en la sala del tribunal y confirmó su testimonio sobre el ataque alemán a la URSS planificado con antelación. Estos testimonios estropearon la larga línea de defensa nazi. Fue uno de los puntos de inflexión del proceso de Núremberg. Stalin se lo agradeció a mi padre, y estos fueron los contactos clave con el líder soviético.

— ¿Qué momentos clave de los juicios mencionó su padre, además del testimonio de Paulus?

— La parte soviética presentó un documental sobre las atrocidades de los nazis en su territorio, incluidos los campos de concentración. (…) Como me contó mi padre, una vez terminado el vídeo, en la sala de audiencias reinó un silencio de varios minutos. El documental dejó una impresión impactante. Mostraba cómo los nazis les arrancaban a los presos las muelas, el pelo, es decir, todo el horror. Incluso los defensores de los nazis se sintieron muy incómodos.

Copia del cuadro de Kukriniksi ‘ACUSACION ‘” proyectado durante el proceso de Nuremberg

— ¿Qué relaciones se establecieron entre los miembros de las delegaciones de los países acusadores, en particular, con el estadounidense Robert Jackson?

— Sobre esto también me habló mi padre. Puedo decir que la defensa alemana, entre otras cosas, trató de enemistar a los acusadores de los países ganadores. Tanto Rudenko como Jackson lo entendían muy bien. Por lo tanto, incluso en situaciones de agravación o conflictos, optaron por una buena cooperación.

Hubo varios episodios en los que la relación podía deteriorarse. Por ejemplo, cerca del Gran Hotel, donde se encontraba la delegación soviética, fue asesinado un funcionario ruso. Antes de morir, susurró que el asesino llevaba un uniforme estadounidense. (…) Jackson le escribió una carta a mi padre: “Mi querido Sr. Rudenko, lamento profundamente lo sucedido. Se hará todo lo posible para identificar al culpable”.

Con el fiscal estadounidense Robert Jackson, Rudenko tuvo un buen entendimiento de acción común antinazi

Otro episodio estaba relacionado con la detención de la tripulación de un avión soviético en Núremberg. Mi padre logró que todos fueran liberados y Jackson contribuyó a esto.Y un caso más que podría provocar una pelea entre las partes tuvo lugar cuando los soldados estadounidenses sacaron unos papeles de un camión soviético para encender una hoguera y los quemaron.
Esto podría provocar un escándalo muy grave. Jackson se dirigió a mi padre. Al estudiar la situación, Rudenko decidió que en ningún caso este incidente podría convertirse en un problema, ya que los documentos no tenían valor particular.Una de las tareas principales fue evitar que las contradicciones condujeran a conflictos públicos abiertos.

— Durante los juicios de Núremberg, un periodista estadounidense publicó un artículo que afirmaba que Rudenko le había disparado a uno de los acusados Hermann Goering en una sala de audiencias. ¿Cómo respondió su padre a esta acusación falsa?

— Este incidente, como me contó mi padre, lo hizo sonreír, porque fue una noticia falsa deliberada que se desmentiría al día siguiente. Este artículo se publicó en el periódico estadounidense US Stars and Stripes, y luego el periodista estadounidense intentó buscar una excusa y afirmó que se refería a que, con su interrogatorio, Rudenko ‘fusiló’ a Goering.

Hermann Goering, político y líder militar alemán, condenado por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Fue sentenciado a morir en la horca, pero se suicidó la noche anterior a su ejecución con la ingesta de una cápsula de cianuro.

— ¿Qué aprendió el mundo gracias a los juicios de Núremberg?

— Los procesos de Núremberg se convirtieron en un ejemplo de la unión de la comunidad internacional contra un enemigo común: el fascismo. A pesar de todas las dificultades, las potencias mundiales ocuparon casi la misma posición, el nazismo fue condenado como una clase.

En el mundo moderno tenemos un nuevo enemigo común: el terrorismo. El terrorismo tiene mucho en común con el nazismo, en particular, que las normas del derecho internacional se ignoran deliberadamente, se subestima la moral y el valor de la vida humana. Las lecciones de los procesos de Núremberg podrían usarse para unir a los Estados y pueblos contra el terrorismo. Como dijo el presidente Putin, es posible hacer frente al terrorismo solo a través de los esfuerzos unidos de toda la comunidad mundial.

— Como diplomático de alto nivel, ¿qué opina usted respecto al hecho de que actualmente ciertos países occidentales subestimen el papel de la URSS en la derrota del nazismo?

— Dada la situación política general en el mundo, esto no causa sorpresa. Ahora tenemos una confrontación en muchas áreas, entre ellas, se está subestimando el papel de la URSS en la victoria sobre el fascismo, se presentan ideas poco viables para revisar el resultado de los procesos de Núremberg. En condiciones de unas relaciones tensas entre Rusia y ciertos países occidentales, creo que es necesario responder con mucha condescendencia y defender nuestras ideas siempre que sea posible. No se pueden prevenir estas cosas, pero es necesario reaccionar con calma, porque, al fin y al cabo, los hechos siguen siendo hechos.