El triunfo de Bolsonaro encumbra en el poder a los evangélicos Maria Emilia Rebollo. Periodista (Ambito Financiero/Bs.As/ Ecupres)

El pastor y senador Magno Malta tomado de la mano de Bolsonaro se fundieron en una plegaria para agradecer al Cielo por "librarlos" de los "tentáculos de la izquierda".

El Movimiento Neopentecostal expande su influencia en América Latina. Los analistas advierten que el presidente electo adoptará como propios los intereses de esta comunidad en debates clave como la educación sexual y la identidad de género.

Las elecciones del pasado domingo en Brasil dejaron una imagen inédita para un país laico: Jair Bolsonaro se presentó ante los medios por primera vez como presidente electo y segundos después de hacer uso de la palabra le cedió el espacio al pastor y senador Magno Malta. Todos, tomados de la mano y con los ojos cerrados, se fundieron en una plegaria para agradecer al Cielo por “librarlos” de los “tentáculos de la izquierda”.

El lunes, el exmilitar se prestó para una entrevista exclusiva y hecha a su medida en la TV Record, la cadena del dueño de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), Edir Macedo, y ayer participó de un culto evangélico en Río de Janeiro, donde afirmó “estoy seguro de que no soy el más capacitado, pero Dios capacita a los elegidos”. Quedó claro, Dios será el camino.

“La primera escena del gobierno fue surrealista”, afirmó la periodista franco-marroquí Lamia Oualalou, autora del libro “Jesús te ama” publicado por les Editions du Cerf, con el que desentraña el origen y crecimiento del movimiento neopentecostal en la principal economía de América Latina. “Esa imagen fue el adelanto del peso que tendrán en la próxima administración, no tanto por los cargos que logren en el Planalto, sino por su influencia en debates claves, como la educación sexual en colegios y las cuestiones de género”, analiza la periodista en conversación con Ámbito Financiero.

Se anticipa que Bolsonaro adoptará como propios los intereses de esta comunidad ultraconservadora, que desde su aterrizaje en la década del 70 expande su presión a la medida que capta fieles, y últimamente, por su presencia en el Congreso, donde la “bancada de la Biblia” posee 91 parlamentarios sobre 513. Cuentan con un emporio mediático comprendido por emisoras de radio, televisión y diarios gratuitos y desde ahora también con un presidente afín de segundo nombre Messias.

Si bien la alineación permamente del ultraderechista con esta religión son extraordinarios, no lo es tanto el peso de los evangélicos en las altas esferas de la política. Los comicios de 2014 dejaron otro retrato, el de Dilma Rousseff y todo su séquito, incluido su entonces vicepresidente Michel Temer, participando de la inauguración del Templo de Salomón (IURD) en San Pablo, cuyo costo ascendió a los 112 millones de dólares y cuenta con la capacidad para albergar a 10.000 personas. La presencia de la mandataria del Partido de los Trabajadores a dos semanas del balotaje en el que finalmente se impuso, dio por hecho el valor del voto del sector.

Expansión
“Hubo un desplazamiento brutal y muy veloz en los años 70, con mucha gente migrando a las favelas o villas miseria. Son lugares donde históricamente la Iglesia católica no hacía pie, porque estaba acostumbrada a instalarse en el centro, repetir el modelo como el de la Plaza de Mayo, donde conviven los tres poderes, el religioso, el político y el financiero. La Iglesia tiene mucha dificultad en ir a sitios donde no hubo ningún tipo de planificación urbana, sin centro y caótico”, explica la periodista Oualalou, sobre el terreno fértil que significaron los barrios pobres para el crecimiento de la fe neopentecostal.

Ello, sumado a la ausencia del Estado. “Hay una educación que no funciona bien, casi no hay acceso a la salud, no hay lugar ni para relajarse”, agrega. “Cuando abre una iglesia evangélica es, primero, un lugar de sociabilización, y también de asistencia y protección”, comenta.

De acuerdo con un estudio de Pew Research Center, América Latina aloja el 40% de la población cristiana del mundo, unos 425 millones de creyentes, de los cuales el 20% de declaró evangélico, un salto enorme del 3% de décadas atrás.

“Están arriesgando la separación de iglesia y Estado y están logrando expandir el tamaño del electorado conservador e inflexible en diversos temas”, indicó Javier Corrales Dr. y profesor de Ciencias Políticas en el Amherst College, Massachusetts, a Ámbito Financiero.

“Toman posturas en políticas públicas, seleccionan deliberadamente qué batallas adoptan y cuáles obvian, apoyan y rechazan candidatos, se movilizan para votar, disponen recursos, coordinan entre sí para tener posturas comunes”, agrega el experto. “Son en parte una respuesta al crecimiento del secularismo a la irreligiosidad. Desde el surgimiento de los partidos democrata cristianos en América Latina, no hemos visto una movilización política religiosa tan contundente como lo que estamos viendo ahora con los evangélicos”, concluyó.

El movimiento neopentecostal, también llamado Carismático, se ha colado con éxito en las discusiones acerca del aborto, los derechos de los homosexuales y la tipología familiar, al mismo tiempo que surgen como alternativa a las élites gubernamentales, carcomidas por escándalos de corrupción. Así, el pastor Jimmy Morales abrazó la presidencia de Guatemala en 2015, y uno de sus colegas de Costa Rica, Fabricio Alvarado, estuvo a punto de lograrlo en abril pasado. El electo mandatario de México, Manuel López Obrador, se acercó a los ultraconservadores de Encuentro Social para garantizarse el triunfo -aunque luego lo desechó-, y se le adjudica a los pentecostales el fracaso del referendo de paz en Colombia en 2016. En Venezuela, Nicolás Maduro ha rezado en público con pastores, en Chile ya cuentan con una bancada y avanzan de a poco, mientras que en Uruguay se investiga a la senadora del Partido Nacional, Verónica Alonso por sus vínculos con la Iglesia Misión Vida.

Bolsonaro le aporta nuevos bríos y la experiencia demuestra que el crecimiento la región no se detendrá.