“”No existe el sionismo socialista”” Tony Greenstein. Periodista británico. (weekly worker)

David Ben Gurion proclamó en 1948 el Estado de Israel. Como como primer ministro del Partido Mapai (Partido de los Trabajadores) declaró que el laborismo ("socialista") se basaría en la colonización y el nacionalismo.

Hoy lo que queda de la izquierda sionista es un fantasma porque ya no tiene ninguna razón objetiva para existir. El sionismo e Israel han avanzado. El sionismo ya no tiene ninguna necesidad ideológica de mantener una cara para los partidos socialistas y laboristas en el extranjero y otra para el público local. Israel hoy es la sociedad más derechista y racista del planeta. Un mero 8% de los israelíes se identifican como izquierdistas (19), de hecho “izquierdista” es un insulto en Israel.Esperemos que todo esto ayude a explicar por qué es una completa desgracia que los apologistas del apartheid sigan afiliados al Partido Laborista británico. El sionismo “socialista” o laborista se basa en la colonización y el nacionalismo

Las contradicciones históricas de la izquierda sionista están a la vista en la agonía de Meretz.
Gideon Levy es una de las pocas y solitarias voces cuerdas en un Israel que se ha desviado hacia la demente extrema derecha. En un artículo reciente, Levy describe la decadencia terminal de la izquierda sionista, representada por Meretz, el Partido de los Derechos Civiles (1). También vale la pena leer el artículo de Ron Cahlili “Meretz, el partido de ‘izquierda sionista’ de Israel, está acabado” (2).
En una entrevista de 2012 en Arutz Sheva -la estación de radio de los colonos- la líder del Partido Laborista Israelí (PLI) de ese momento, Shelly Yachimovich, se quejó de que llamar al PLI un partido de izquierda era “una injusticia histórica, al contrario, los laboristas siempre han extraído su poder por ser un partido centrista”, declaró (3).
Estoy de acuerdo. De hecho sería una injusticia pretender que el PLI haya sido alguna vez de izquierda. De hecho es una calumnia malvada. Solo los tontos o mentirosos, como Emily Thornberry, suscribirían alguna vez tales tonterías (no puedo decidir cuales, aunque me inclino por los segundos).
Como el superviviente del Holocausto y profesor de la Universidad Hebrea Zeev Sternhell mostró en su libro Los mitos fundadores de Israel, el PLI nunca fue un partido socialista. En 1930, los dos partidos sionistas obreros de entonces, Ahdut Ha’avodah y Hapoel Hatzair, se unieron para formar Mapai, el Partido Laborista de Israel (PLI). Ahdut era el descendiente directo del ala derecha del “marxista” Poale Zion, mientras que Hapoel Hatzair era un partido laborista sionista abiertamente no socialista, que predicaba el “constructivismo”.
Hapoel Hatzair solo estuvo de acuerdo con la fusión cuando se convenció de que el “socialismo” de Ahdut era puramente verbal y secundario respecto a su sionismo. La unidad de clase de los trabajadores judíos con la burguesía judía era una condición sine qua non del sionismo, y mucho más importante que las ideas de lucha de clases y acción común con los trabajadores árabes.
Poale Zion y Ahdut se oponían enconadamente a cualquier idea de unidad de clase con la clase obrera árabe. Esto surgió repetidamente porque había algunos trabajadores judíos que realmente creían en el “socialismo” del sionismo. Esta cuestión de la solidaridad de clase con los trabajadores árabes había dividido Poale Zion antes de la Primera Guerra Mundial, de hecho en su primera conferencia palestina en 1906.
Fue un tal Vyacheslav von Plehve, ministro del Interior en el gobierno zarista y organizador del pogromo contra los judíos de Rusia en 1903, quien en una visita a Londres describió el sionismo, que él apoyaba, como un “antídoto contra las doctrinas socialistas” (4).
Incluso el término mismo, “sionista socialista”, es un oxímoron. Un socialista cree en la lucha de clases, se opone al racismo, al colonialismo y a la opresión. El socialismo aspira a una sociedad donde la propiedad y el control de la riqueza están en manos de quienes la producen, no de los pocos que la poseen. El socialismo se trata de la unidad de la clase trabajadora y los oprimidos, independientemente de su religión, etnia, color u origen nacional. El sionismo se trata de la unidad del pueblo judío, independientemente de la clase.
Realmente estas son cosas simples. El socialismo trata de los valores universales y las luchas comunes de la humanidad. El sionismo se trata de particularismo y chauvinismo judío. En Palestina David Ben Gurion, el líder del sionismo laboral y presidente de la Agencia Judía en la década de 1930, que se convertiría luego en el primer ministro de Israel, acuñó el lema “De clase en nación”. En otras palabras, la lucha de clases de los trabajadores judíos se transformó en la lucha nacional contra los trabajadores árabes. (5).
El sionismo “socialista” o laborista se basa en la colonización y el nacionalismo. La primera pregunta que surge no es si algo es bueno para los trabajadores o la humanidad, sino si es bueno para los judíos. El “sionismo socialista” es el sionismo burgués disfrazado de lenguaje socialdemócrata y colectivista. Pero hoy incluso esto no es verdad. El Partido Laborista de Israel ha abandonado toda pretensión de estar en la izquierda, incluso verbalmente.
Exclusión de los árabes
El sionismo laborista construyó el Estado israelí. El sionismo laborista fue pionero en la colonización de la tierra a través de sus asentamientos agrícolas colectivos, los kibutz, que eran comunidades circundadas por empalizadas y atalayas que excluían a todos los no judíos. Los kibutz se establecieron al principio en tierras compradas a los terratenientes árabes ausentes. Los campesinos indígenas fueron desalojados y debido a la implementación de políticas del trabajo judío no fueron recontratados en la tierra, como era tradicional en la mayoría de las sociedades coloniales.
Así, la situación de los refugiados palestinos data del comienzo de la segunda Aliyah (6) en 1904. Hasta 1948, había un problema interno de refugiados en Palestina. Fue solo en 1947-1948, con el inicio de la limpieza étnica y la nakba, cuando la situación de los refugiados se exteriorizó y los palestinos fueron expulsados no solo de la economía, sino también de la tierra.
Esto no es una cuestión de especulación o propaganda partidista. En respuesta a los disturbios árabes de 1929, el Gobierno británico envió a Palestina primero a la Comisión Shaw, que a su vez recomendó una nueva investigación sobre las causas de los disturbios. Así, en 1930, salió la Comisión Hope Simpson bajo la dirección de Sir John Hope Simpson. Su informe se tituló “Inmigración, asentamiento de tierras y desarrollo” y se emitió en octubre de 1930, junto con el Libro Blanco de Passfield implementando sus recomendaciones (que Ramsay MacDonald anuló rápidamente en una infame carta a la Organización Sionista (7).
Sus conclusiones fueron devastadoras. Descubrió que a pesar de las cálidas palabras de los sionistas sobre cuánto valoraban a los árabes, sus políticas estaban diseñadas para excluirlos de todo empleo y trabajo. De hecho, los sionistas laboristas se desvivían para obligar a las colonias existentes de la Agencia Palestina de Colonización Judía (APCJ), que había sido fundada en 1891 por el barón Maurice de Hirsch, a despedir a sus trabajadores árabes y reemplazarlos por trabajadores judíos.
El apartheid y el muro de colores estaban en el corazón del sionismo laboral. Mientras que los sionistas revisionistas estaban felices de emplear a los árabes como mano de obra barata, los laboristas sionistas lucharon para excluir a los árabes, sin importar el costo. Por supuesto, la respuesta socialista habría sido que los trabajadores árabes-judíos se combinaran para luchar por salarios altos, pero esa unidad era anatema para los trabajadores sionistas. Esto es importante de entender. Históricamente, el sionismo laborista era más racista que sus oponentes sionistas de “derecha”.
Ben Gurion, que era el presidente de la organización sindical Histadrut, criticó duramente a Moshe Smilansky, de la Federación de Agricultores, quien, en aras de los pequeños cálculos de “ganancias menores”, prefirió contratar mano de obra árabe: “Es por este pequeño beneficio”, no un 20 de los ingresos netos, que impondría a las colonias el mal del trabajo mixto, que solo puede provocar problemas en los frentes nacional y social por igual” (8).
Para el laborismo sionista el trabajo mixto era un mal. Pero eso no siempre se había declarado públicamente. En su presentación de 1929 a la investigación de Hope Simpson la Histadrut (que excluyó a los árabes de la membrecía) declaró:
El Movimiento Obrero Judío considera a la población árabe como un elemento integral de este país. No se debe pensar que los colonos judíos deberían desplazar a esta población, ni establecerse a su costa. Esto no solo sería imposible desde el punto de vista político y económico, sino que iría en contra de la concepción moral que está en la raíz del movimiento sionista. Los inmigrantes judíos que vienen a este país a vivir de su propio trabajo consideran al hombre trabajador árabe como su compatriota y compañero de trabajo, cuyas necesidades son sus necesidades y cuyo futuro es su futuro (9).
Aquí puedes ver un ejemplo temprano de la asbará sionista en su máxima expresión. Los líderes sionistas proclamaban exactamente lo contrario de lo que estaban haciendo. Estos sionistas “socialistas” dirían felizmente que “no se debe pensar que los colonos judíos deberían desplazar a esta población, ni establecerse a su costa”, a pesar de que seguían exactamente esta política (10). Para entender el sionismo necesitas entender que, históricamente, siempre ha proclamado su adhesión a la paz mientras hace la guerra. De hecho, para entender el sionismo es mejor suponer exactamente lo contrario de lo que dice.
Vale la pena citar más del informe Hope Simpson de 1930, la descripción más importante de la colonización sionista en Palestina que los británicos alguna vez produjeron. Explica de manera sucinta cómo la política del sionismo laborista confundió a los trabajadores árabes y, por lo tanto, fue responsable de los disturbios árabes de 1929:
En realidad, el resultado de la compra de tierras en Palestina por el Fondo Nacional Judío ha sido que la tierra ha sido extra territorializada. Dejó de ser una tierra de la cual el árabe puede obtener alguna ventaja, ya sea ahora o en cualquier momento en el futuro. No solo no puede esperar arrendarla o cultivarla, sino que, debido a las rigurosas disposiciones del arrendamiento del Fondo Nacional Judío, se ve privado de empleo para siempre en esa tierra. Tampoco nadie puede ayudarlo comprando la tierra restaurándola para uso común. La tierra está en manos muertas (mortmain en el texto original) e inalienables. Es por esta razón que los árabes desconocen las declaraciones de amistad y buena voluntad por parte de los sionistas en vista de la política que la Organización Sionista adoptó deliberadamente (11).
El informe también declaró:
El principio del boicoteo persistente y deliberado del trabajo árabe en las colonias sionistas no solo es contrario a las disposiciones de ese artículo del Mandato, sino que es además una fuente constante y creciente de peligro para el país. Por el momento, esta política se limita a las colonias sionistas, pero la Federación General del Trabajo Judío está haciendo todos los esfuerzos posibles para garantizar que se extienda a las colonias del APCJ, y esto con un considerable éxito…
Cualquiera que realmente quiera entender por qué hubo tal encono y antagonismo entre los colonos sionistas y los árabes palestinos no puede hacer más que leer el informe Hope Simpson, que está ampliamente disponible en internet.
El primera modalidad de colonización sionista requirió que se llevara a cabo colectivamente como el modo más eficiente. Esto fue incidentalmente cierto en las colonias de colonos estadounidenses y sudafricanos. Los asentamientos solo pueden defenderse colectivamente. La empresa privada era incapaz de construir las instituciones necesarias para crear el marco sionista del futuro Estado israelí. Debido a que el colectivismo era el método de colonización más eficiente y efectivo, fueron los sionistas burgueses quienes ayudaron a financiar los asentamientos sionistas obreros. Como Ben-Gurion comentó:
La inversión privada, al hacer tantos desarrollos para los judíos, ha hecho grandes cosas y el trabajador judío no debe censurar su importancia y ventaja para el Yishuv. Pero, por privado que sea su capital, un colono solo puede poseer su tierra por la gracia del sionismo y su trabajo. Deshecha los recursos de los judíos, su ayuda y protección que apuntalan al Yishuv y ningún judío aquí puede disfrutar de la paz o la propiedad (12).
Conflicto
En la diáspora las cosas eran diferentes. La lucha contra el capitalismo, la pobreza y el antisemitismo estaba en su momento más álgido en Polonia y Rusia. El sionismo, con sus sueños de colonización, era irrelevante. En palabras del historiador sionista Noah Lucas, “el sionismo entró en conflicto directo con el interés percibido por los proletarios judíos. Fue en este contexto donde se formularon las ideas del sionismo socialista” (13).
Este fue el contexto en el que los grupos de Poale Zion se formaron en Europa a principios del siglo XX, principalmente en competencia con Bund, un partido judío antisionista mucho más grande e influyente.
En Rusia, Poale Zion terminó uniéndose a la revolución bolchevique y luchó como la Brigada Borochov. De hecho abandonó el sionismo, cuya esencia consiste en posponer la lucha de clases hasta el logro de un Estado judío en Palestina. El sionismo ya no tenía ninguna relevancia, porque creía que la lucha en la diáspora era inútil, ya que los judíos no pertenecían allí en primer lugar.
La Unión Mundial de Poale Zion se dividió en dos en su V Congreso Mundial en Viena en 1920. El desacuerdo fue sobre la prioridad otorgada al socialismo. La izquierda de Poale Zion se negó a unirse a la Organización Sionista Mundial, viéndolo como un movimiento burgués. La derecha del mismo se alejó del socialismo por completo. El Poale Zion en Palestina, que estaba involucrado en la colonización, se volcó rápidamente hacia la derecha. Ze’ev Sternhell describe las batallas en la década de 1920 entre los kibutz de las brigadas de trabajo izquierdistas, Gdud Ha’avodah, y los kibutz de la derecha, que se centraron en Ein Harod. Los primeros fueron hambreados por la Histadrut (organización de sindicatos de Israel, N. de T.) y los laboristas sionistas.
En Palestina, Poale Zion se dividió en dos en 1919 y los miembros de la izquierda Poale Zion terminaron formando el Partido Comunista Judío. La derecha Poale Zion se convirtió en el principal motor de la colonización sionista y Ahdut Ha’avodah.
En Polonia, donde la lucha contra el fascismo y el antisemitismo estaba en su punto más agudo, Poale Zion se dividió en dos, con la izquierda Poale Zion alejándose del sionismo. La derecha de Poale Zion, que era más pequeña, se volvió cada vez más irrelevante. El miembro más famoso de Left Poale Zion fue Emanuel Ringelblum, el cronista del gueto de Varsovia.
Hoy en Gran Bretaña, la única función del sionismo laborista es la de agente del Gobierno israelí dentro del Partido Laborista. El Movimiento Laborista judío (MLJ) y los Amigos laboristas de Israel (ALI) son esencialmente caballos de Troya para la derecha. No tienen política de clase. Son organizaciones completamente favorables a Blair. El MLJ y el ALI han sido los principales motores de las falsas calumnias de “antisemitismo” contra la izquierda.
Cuando el MLJ votó para sus miembros antes de la elección de liderazgo de 2016, votaron el 92% a Owen Smith frente al 4% a Corbyn. ¡Lo asombroso es que el 4% votase a Jeremy Corbyn!
Hoy está claro que al sionismo obrero no le queda ni rastro de radicalismo. Aunque el apoyo de la tribuna de la izquierda que dejó la década de 1950 a Israel fue parte de su apoyo general al colonialismo (algo en lo que el Partido Laborista en su conjunto había sido culpable), al menos en ese momento este componente sionista del trabajo era parte de la izquierda en el partido. Figuras como Ian Mikado, Tom Driberg, Jo Richardson e incluso Michael Foot combinaron el apoyo para Israel y una versión del socialismo.
La alianza con la izquierda en el Partido Laborista (y de hecho fuera de él) murió con la guerra del Líbano en 1982. Ahora estaba claro que Israel era el principal guardián del imperialismo en el Medio Oriente. Tanto Tony Benn como Eric Heffer renunciaron al ALI poco después.
Históricamente había sido la derecha del laborismo la que simpatizó con los árabes y los palestinos. Los proarabistas laboristas como Christopher Mayhew, Andrew Faulds y David Watkins estaban en la derecha del partido. Pero Tony Blair cambió eso. Con New Labor, el apoyo a Israel como el caballo de guerra imperialista fue casi un asunto de fe.
Y ahora la contradicción entre el socialismo y el sionismo se ha resuelto totalmente a favor de este último. La única función del sionismo laborista en Gran Bretaña y otros países es como apologistas del Estado israelí. Formalmente afiliados al Partido Laborista israelí, que describen como su “partido hermano”, el JLM y el ALI actúan efectivamente como portavoces del Gobierno de Benjamín Netanyahu. Es notable que cuando Netanyahu colocó francotiradores en Gaza para asesinar a 120 palestinos y herir a otros 14.000, los Amigos Laboristas de Israel (ALI) inmediatamente tuitearon su apoyo culpando a los palestinos de su propia muerte.
Ni una palabra de crítica fue hecha por ninguna organización por el asesinato masivo de palestinos desarmados por el ejército israelí. Si uno no lo hubiera sabido, uno hubiera supuesto que los asesinatos debieron haber sido llevados a cabo por Hamás. Sus declaraciones racistas representaban a los palestinos como sus peones, puros y simples. Era un ejemplo clásico de la teoría de la conspiración.
Fue solo después de una reacción masiva que los tuits de ALI fueron retirados y una declaración más inteligente, que aún culpaba a Hamás (como un código para “palestinos”). La idea de condenar sin reservas las acciones de las tropas israelíes fue y es anatema para estas personas.
Los motivos de la situación de ALI son simples. Políticamente no hay diferencia entre éste y Netanyahu cuando se trata de los palestinos. El ALI apoyó la masacre de palestinos en Gaza, así como ha apoyado todas las guerras o ataques armados del Likud, desde el Líbano hasta Gaza. Recientemente, el ALI respaldó el intento de Netanyahu de expulsar a los refugiados negros africanos de Israel con el argumento de que no eran refugiados genuinos, y porque eran negros y no judíos. (14)
¿Qué queda entonces del sionismo de izquierda, es decir, de Meretz? Meretz se formó en 1992 por una fusión de tres partes: Ratz, el partido de los derechos civiles; Shinui, un partido de centro, de Amnon Rubinstein, y Mapam, el Partido Unido de los Trabajadores. Hoy tiene cinco asientos en la Knesset. En 2015 no era seguro que Meretz obtuviera representación, debido a un cambio en la ley que se había diseñado para eliminar a los partidos árabes (el umbral para la representación en la Knesset se elevó del 2% al 3,5%). Al final logró entrar.
La historia de la izquierda sionista se refleja en el número de escaños obtenidos en la Knesset en los últimos 70 años. En las primeras elecciones en 1949, Mapam se situó con Ahdut Ha’avodah y obtuvo el segundo mayor número de escaños, 19. En 1951, Mapam ganó 15 escaños, pero durante las elecciones de 1955, Mapam y Ahdut Ha’avoda se dividieron. Mapam obtuvo nueve escaños y Ahdut 10, logrando un total de 19.
En 1959 y 1961, Mapam conservó sus nueve escaños, pero Ahdut bajó a siete y ocho respectivamente. A partir de entonces, Ahdut desapareció, o mejor dicho, se unió a Mapai. Se convirtió en el elemento más militarista y racista de Mapai y no es accidental que dos de sus figuras principales, Yisrael Galili y Yitzhak Tabenkin, se convirtieran en miembros fundadores de Gush Emunim, el Movimiento del Gran Israel, después de 1967.
En 1965, Mapam obtuvo ocho escaños. De 1969 a 1984 formó parte de la coalición de Alineación Laboral, pero en 1988 volvió a estar separada y obtuvo solo tres escaños. En 1992, como parte de Meretz ganó 12 escaños: un alto histórico. A partir de entonces todo fue cuesta abajo, en 2009 se redujo a solo tres.
Entre 1973 y 1988, Ratz se mantuvo como un partido separado y ganó entre uno y cinco escaños. Shinui estuvo entre 1981 y 1988 y ganó dos o tres asientos cada vez, por lo que en 1988 el total combinado de los tres partidos separados fue de 10 asientos. En los últimos 30 años, la fuerza de la izquierda sionista se ha reducido a la mitad y en los 70 años desde la formación del estado israelí ha disminuido en un factor de cuatro. Este es el contexto para el artículo de Gideon Levy, mencionado al principio.
Sin embargo, las semillas de la degeneración política de la izquierda sionista, representada por Mapam, comenzaron mucho antes. Hasta 1948, al menos en papel, apoyaba un Estado binacional, no judío, pero en la práctica había apoyado totalmente las políticas racistas de Histadrut y el partido laborista israelí. Sus miembros formaron la columna vertebral de las tropas de choque de las brigadas del Palmach en 1947-1948. Fueron miembros de Mapam Yigal Allon, Yitzhak Sadeh, Moshe Carmel y otros, quienes lideraron la limpieza étnica del Palmach durante la Nakba.
Política temprana
Mapam ingresó al Gobierno de coalición de 1948 con una política radicalmente diferente hacia los civiles árabes de la implementada por David Ben-Gurion. El comité ejecutivo de Mapam abogó por la coexistencia entre judíos y árabes, se opuso a la expulsión de civiles y se mostró a favor del derecho de los refugiados a regresar a sus hogares después de la guerra. En julio de 1948, Ben-Gurion acusó a Mapam de hipocresía, citando eventos en Mishmar HaEmek (15): “Se enfrentaron a una cruel realidad… [y] vieron que había [solo] un camino y que era expulsar a los aldeanos árabes y quemar los pueblos. Y ellos hicieron esto, y fueron los primeros en hacerlo” (16).
Mapam también se opuso al establecimiento de colonias en tierras árabes. Pero esto creó un dilema, ya que el movimiento kibutziano ideológicamente más cercano a Mapam, Kibuts Artzi, estaba en la vanguardia del movimiento de colonias. De las 12 nuevas colonias creadas en mayo y junio de 1948, seis fueron obra de grupos relacionados con Mapam. En los meses siguientes, Mapam diluyó aún más su posición sobre el derecho de los refugiados a regresar al agregar que no debería haber retorno mientras existiera un estado de guerra y que solo debería aplicarse a los “pacíficos”.
En noviembre de 1948, Eliezer Peri, editor del periódico Al HaMishmar de Mapam, recibió una carta en la que se describía una masacre en al-Dawayima, donde se decía que cientos de personas habían muerto (17). El ministro de Agricultura Aharon Cisling se refirió a una carta que había recibido sobre las atrocidades, que declaraba: “No pude dormir toda la noche… Esto es algo que determina el carácter de la nación… Los judíos también han cometido actos nazis” (18).
El comité político de Mapam fue informado el 11 de noviembre de 1948 del asesinato de civiles. Pero el problema era que los comandantes de estas operaciones eran altos miembros de Mapam, Yitzhak Sadeh y Moshe Carmel. Sin embargo Ben-Gurion se oponía a cualquier investigación de atrocidades cometidas por el ejército de Israel.
La historia de la izquierda sionista ha sido una historia de retirada de los principios socialistas en favor del chovinismo sionista y el exclusivismo. Ha sido una historia de hipocresía, decir una cosa y hacer otra. Pero en Israel, hoy, el sionismo solo apela a los intelectuales y académicos -un pequeño sector de la elite intelectual judía- que todavía imaginan con cariño que el sueño sionista puede conciliarse con los principios universalistas.
Hoy lo que queda de la izquierda sionista es un fantasma porque ya no tiene ninguna razón objetiva para existir. El sionismo e Israel han avanzado. El sionismo ya no tiene ninguna necesidad ideológica de mantener una cara para los partidos socialistas y laboristas en el extranjero y otra para el público local. Israel hoy es la sociedad más derechista y racista del planeta. Un mero 8% de los israelíes se identifican como izquierdistas (19), de hecho “izquierdista” es un insulto en Israel. Esperemos que todo esto ayude a explicar por qué es una completa desgracia que los apologistas del apartheid sigan afiliados al Partido Laborista británico.


Notas:
(1) www.haaretz.com/opinion/.premium-the-israeli-left-cannot-commit-suicide-it-s-already-dead-1.5957703
(2) www.haaretz.com/opinion/.premium-meretz-israel-s-zionist-left-party-is-finished-1.5456309.
(3) www.haaretz.com/labor-isn-t-left-it-s-center-says-its-head-1.5197258.
(4) The Times, 6 de febrero de 1904.
(5) Ver https://electronicintifada.net/content/histadrut-israels-racist-trade-union/8121.
(6) Movimiento de la migración judía a Israel.
(7) https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=mdp.39015008167853;view=1up;seq=80.
(8) D. Ben Gurion, Renacimiento y destino de Israel Londres 1954.
(9) www.mideastweb.org/hopesimpson.htm.
(10) Ibid.
(11) Ibid.
(12) D. Ben Gurion Renacimiento y destino de Israel Londres 1954, p76.
(13) N Lucas Una historia moderna de Israel Westport CT 1975, p35.
(14) www.haaretz.com/opinion/editorial/labor-party-s-support-of-deporting-asylum-seekers-cheapens-the-israeli-opposition-1.5467572.
(15) https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Mishmar_HaEmek.
(16) https://en.wikipedia.org/wiki/Mapam.
(17) www.haaretz.com/1.5262454.
(18) B. Morris El nacimiento del problema de los refugiados de Palestina revisitado Cambridge 2004, p488.
(19) www.pewforum.org/2016/03/08/israels-religiously-divided-society.


Fuente: https://weeklyworker.co.uk/worker/1207/no-such-thing-as-socialist-zionism/