¿Por qué no utilizan el burkini las musulmanas rusas? Ekaterina Chulkóvskaya. RBTH / Novosti (Moscú)


El uso del traje de baño  musulmán o “burkini” no está extendido entre las musulmanas rusas. Prefieren bañarse con ropa normal que oculte totalmente el cuerpo o bien en traje de baño. (Imagen: un mujer musulmanes con su hija en un balneario del mar Caspio)

En Rusia viven más de 20 millones de musulmnanes de musulmanes: 15 millones son ciudadanos rusos y entre cuatro y siete millones son trabajadores inmigrantes procedentes de antiguas repúblicas soviéticas. Muchas musulmanas rusas visten la ropa tradicional islámica y el burkini es una rareza en el país. Las musulmanas más ortodoxas van a la playa y se bañan con su ropa de uso diario y las menos conservadoras prefieren los trajes de baño.
Por qué las musulmanas rusas no llevan burkini

María Zagriádskaia, 30 años, especialista en recursos humanos, ha vuelto recientemente de Daguestán (región del Cáucaso Norte con mayoría de población musulmana), pasó unos días con su familia en la costa del mar Caspio, donde no vio a mujeres en burkini.

“Las musulmanas locales se bañaban con su ropa habitual. Creo que el burkini no estaría mal en este caso, porque es un traje de baño especialmente ideado para que sea posible nadar y al mismo tiempo ocultar el cuerpo. Es mejor que la ropa mojada, que se queda pegada y de hecho no esconde nada. Había muchos visitantes de Ingushetia (otra república del Cáucaso) y las mujeres se bañaban con los habituales trajes de baño abiertos”.

En Chechenia se pueden encontrar musulmanas con burkini, donde hace años el código de vestimenta obliga a las mujeres a cubrirse la cabeza y el cuerpo. “En Chechenia cada vez hay menos mujeres sin velo en la calle y se ven más hiyabs”, afirma Vladímir Sevrinovski, especialista en el Cáucaso y autor de una guía de viajes en Chechenia. “Las chechenas, algunas por cumplir con los principios de la ley islámica, y otras para evitar las críticas, se bañan siempre con la ropa puesta”.
El hiyab es lo habitual

Muchas musulmanas rusas llevan la ropa tradicional, sobre todo el hiyab, un velo que deja el rostro al descubierto. “El niqab, que oculta totalmente la cara, no es habitual entre las musulmanas rusas”, explica a RBTH Nasima Bókova, exeditora de la revista Musulmanka. “Si una mujer se pone el niqab, significa que se ha aislado de la sociedad. Ya no puede ser socialmente activa”.

“En las regiones rusas con población musulmana es normal que las mujeres lleven hiyab”, señala Rais Suleimanov, miembro del Instituto de Estrategia Nacional y experto en cultura islámica. “Últimamente en las universidades y escuelas de las repúblicas musulmanas, las estudiantes llevan velo como algo habitual. En Tartarstán las musulmanas incluso lo portan hasta en la fotografía del documento de identidad regional. Al principio, en las oficinas no aceptaban fotografías de mujeres con hiyab, ya que decían que la fotografía debía hacerse con la cabeza descubierta. Las activistas musulmanas consiguieron que los tribunales les dieran la razón”.
Actitud hacia el hiyab en las grandes ciudades

En las grandes ciudades la población tiende a ser tolerante que en los pequeños pueblos de provincia. Nasima Bókova lleva el hiyab en Moscú desde hace más de 15 años. “Sin duda, la sociedad rusa se comporta últimamente con más tolerancia hacia la ropa musulmana. Nunca he sufrido ninguna agresión”, dice Bókova. Según explica, los más tolerantes hacia las mujeres en hiyab son las personas menores de 30 años y los menos tolerantes, los mayores de 50.

Aunque Bókova explica que si se desplaza a unos 100-150 km de Moscú, la reacción al hiyab será probablemente negativa. “En las ciudades pequeñas, al ver a una mujer en hiyab la gente se sorprendería mucho. En parte está relacionado con el hecho de que en las pequeñas ciudades rusas es muy raro encontrar mujeres en hiyab. Además, la televisión, al hablar sobre los terroristas islámicos, crea inintencionadamente una imagen negativa sobre los musulmanes en su conjunto, lo que lleva a un aumento de la islamofobia”.

La población musulmana es predominante en las regiones de Bashkiria, Tartaristán y en las repúblicas del Cáucaso Norte: Karacháievo-Cherkesia, Ingusnetia, Chechenia, Daguestán, Adigueya. También hay una y las regiones orientales del Krai de Stávropol.