Plegaria (el tango de la muerte) que se tocaba en los campos de concentración Daniel Silber. Periodista argentino / Profesor de Historia*

“Así como el tango es la  música rioplatense por excelencia -la que evoca el amor, el barrio, los amigos, la pareja-, fue utilizada por el nazismo por su exacta contrapartida, como instrumento de tortura y muerte”

Todos los 19 de abril se recuerda el Levantamiento del Ghetto de Varsovia. Ese día, pero de 1943, los judíos confinados en ese reducido espacio varsoviano, cercados por paredones, alambradas y guardias, se rebelaron contra la barbarie nazi. Grupos de jóvenes, pertrechados con armas caseras (bombas molotov, hachas) y unas pocas pistolas y fusiles enfrentaron a la mayor maquinaria de guerra de entonces durante casi un mes.

Estaban nucleados en la Organización Judía de Combate, la que reunía a todos los resistentes del Ghetto: sionistas de izquierda, comunistas, socialistas, independientes.

Su objetivo era presentar lucha y no ser llevados dócilmente a los campos de exterminio.

Si bien la derrota era previsible, su victoria constituyó en que sus consignas “Nunca más-Por nuestra y vuestra libertad-No perdonar, no olvidar” siguen vigentes, representando –ayer, hoy, mañana- un canto a la dignidad humana y a la libertad.

Vale aclarar que el Levantamiento del Ghetto de Varsovia es un paradigma, pero no fue la única sublevación judía contra los nazis. En los ghettos de Vilna, Lvov, Bendzin, Lublin, Byalistok y otras también hubo revueltas armadas para sorpresa de los verdugos hitlerianos.

Ante la discriminación, el racismo, la xenofobia es nuestro deber alzar nuestras voces para repudiar al nazismo en cualquiera de sus expresiones y ser activos ciudadanos en la construcción de una sociedad que honre las diferencias y se sostenga sobre los valores de la convivencia y el respeto en un marco de democracia y estado de derecho.

Así como el tango es nuestra música rioplatense por excelencia -la que evoca el amor, el barrio, los amigos, la pareja-, fue utilizada por el nazismo por su exacta contrapartida, como instrumento de tortura y muerte.

En algunos campos de concentración y extermino, se ordenaba a las orquestas compuestas por judíos prisioneros que tocaran un tango. Valga la aclaración que en aquellos días y en esas circunstancias, los nazis denominaban como “tangos” a una extensa gama de creaciones musicales, entre las cuales se encontraba nuestro tango.

El poeta Shmerke Kaczeginsky –sobreviviente de las masacres nazis- recuperó muchas canciones y poemas, entre ellas, algunos “tangos”

El periodista soviético Konstantin Simonov, cronista del diario moscovita “Estrella Roja” relata que en el campo de Maidanek se hacia tocar a los judíos cautivos “tangos y fox-trots”

Poco conocida es la historia de los músicos de tango en Europa después de la I Guerra Mundial. Algunos adscribieron al fascismo, como el violinista Eduardo Bianco: su composición “Plegaria” era conocida en los campos de concentración.

Un dato interesante es que durante los años anteriores a la II Guerra, muchos músicos porteños se reunían en el bar La Real, en Corrientes y Talcahuano, para chimentar antes de irse a sus trabajos, generalmente cabarets , y leían el vespertino El Pampero, que estuvo financiado por la embajada del III Reich

Por ejemplo, Eduardo Bianco dedicó tangos a Benito Mussolini, al rey Alfonso XIII y frecuentó a Adolf Hitler y a otros líderes del régimen nazi. En Francia se lo investigó como un espía de la Italia fascista que usaba su orquesta como fachada; el letrista Enrique Cadícamo alertaba a sus compatriotas que tuvieran cuidado con el violinista, porque “era agente de la Gestapo”.

Bianco recorrió Europa y Medio Oriente en la década del 30 y hasta 1943. Contó el periodista Nardo Zanko que Eduardo Labougle (1932-39), ministro plenipotenciario argentino en Berlín y también filonazi, organizó un asado en homenaje al Führer, que concurrió con parte de su plana mayor y en la velada tocó la orquesta de Bianco.

No sabemos si Bianco tocó allí su tango “Plegaria” pero se sabe sí que la pieza fascinaba al alto mando nazi, básicamente por la música, con algo de pieza eclesiástica, solemne. Vestido grotescamente de gaucho actuó en cabarets, confiterías, cafetines y otros locales alemanes, fundamentalmente entre 1936-41.

“Plegaria” fue conocido en los campos de concentración como “El tango de la muerte”. En él se inspiró Paul Celan, el poeta rumano –que escribía en alemán- sobreviviente de los campos de concentración. Los prisioneros eran obligados a tocar ‘Plegaria’ y por eso, Celan lo tituló originalmente a su largo poema como “Tango de la muerte” (luego “Muerte en fuga”). Sólo alguien que había vivido en un campo de concentración nazi podía saber lo que ese título significaba.

Registros fidedignos del uso macabro de “Plegaria” se tienen en los campos de Janowska, Buchenwald, Auschwitz y Maidanek, entre otros lugares. La versión “nazificada” de “Plegaria” está registrada por Aleksander Kulisiewicz en el disco Songs from the depth of Hell (“Canciones de las profundidades del infierno”). La grabación se conserva en museos dedicados al Holocausto, en Israel y en los Estados Unidos.

La versión de Bianco en París cantada por Juan Raggi, la utilizó el director teatral y dramaturgo Luis Cano para ambientar su obra sobre los años del terror en Argentina, Los murmullos. Bianco contribuyó a la triunfal instalación de la música de Buenos Aires en la era del esplendor del cabaret berlinés. En 1939, grabó mucho en Alemania y sus simpatías pro nazis le dieron la dudosa distinción de interpretar tangos ante Hitler y Mussolini. Su tango “Destino”, grabado en Berlín en 1939, estaba dedicado al Duce, y era la segunda vez que lo hacía, pues afecto a las dedicatorias pomposas, su tango “Evocación”, editado en Francia, Bianco lo dedicó en 1931 “A su excelencia Benito Mussolini”.

Cadícamo, en su Historia del tango en París, sostiene sin vacilaciones que Bianco y sus músicos, tocaban en los países ocupados por el nazismo y “trabajaban para la Wehrmacht”, el ejército alemán.

Otros tangueros vinculados al nazi-fascismo fueron el pianista Pecci, los hermanos Lomuto, el violinista Bernardo Alemany y el bandoneonista uruguayo Héctor Gentile.

* Daniel Silber es vicepresidente del ICUF (Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) Reside en Paraná, Entre Ríos.

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Fuentes de este resumen

El tango, una historia con judíos; Judkovski, José
Tango judío: del ghetto a la milonga; Nudler, Julio
El tango de la muerte; Gilbert, Isidoro (ver https://www.clarin.com/rn/escenarios/musica/tango-muerte_0_ryIguOcpDmg.html

Escuchar versión alemana de Plegaria

Orchester Tipica Argentina Eduardo Bianco – Plegaria – Tango – März 1939

Orchester Tipica Argentina Eduardo Bianco – Plegaria – Tango – März 1939
www.youtube.com
Meine Damen und Herren, es folgt ein argentinischer Tango, gespielt vom Orchester des Komponisten dieses Tangos, Eduardo Bianco. Lassen Sie sich von den Klängen …